La Proactividad y el Socorrista

Reglas para ser mejores socorristas

¿Qué significa la proactividad para un socorrista?

Un socorrista subido a una silla de vigilancia, mirando al horizonte y «sin hacer nada» es desde siempre una imagen más dentro de la película de cualquier playa o piscina, compartiendo guion con el resto de actores figurantes recostados sobre sombrillas, exploradores de boyas de limitación, colchoneteros, paseantes de orilla, motoristas acuáticos y demás variedades. Que gran parte de la sociedad nos mire así es algo que se escapa de nuestras manos. Que daño han hecho las series y películas sobre los vigilantes de la playa ¿verdad?. Y ya ni hablar del dinero que ganan las tiendas de disfraces cada vez que hay una despedida de soltero o soltera y la fiesta toca en la playa. Lástima que las películas no hablen de la proactividad. Voy a maldecir todo un poco y te doy después algunos consejos.

Cuando no se puede hacer nada, siempre se puede dar ejemplo

Ángel Nevernet-Lancaster

Los socorristas formamos parte de la familia del rescate acuático

Esto del socorrismo acuático se empieza a documentar en el año 1700. Obviamente, seguro que en cualquier isla de la Polinesia ya estaban haciendo rescates con tabla mucho antes. Allí y en otros lugares. Entonces, si esto va desde hace tanto, ¿Por qué esta cruel imagen hacia una profesión tan antigua?. De imagen y prejuicios va el mundo amigos. No estamos tan mal vistos. Bueno, al menos si somos rescatadores de la tripulación de un helicóptero, o bomberos arrastrando una neumática en una inundación o socorristas salvando vidas en Lesbos cuando el resto del mundo mira hacia otro lado. Curioso que gran parte de esos socorristas del Egeo también son socorristas de playas urbanas de Occidente y pasan horas y horas sobre esas sillas, pasando de vez en cuando algún personajillo de las arenas que suelta eso de – ¡Ey! ¡Socorrista! ¡Me ahogo! ¡Ven a salvarme! y esas cosas…

Los socorristas somos parte de la familia del rescate acuático, llámalo salvamento acuático si lo prefieres. Pero el caso es que pertenecemos al concepto que supone reducir el número de ahogamientos, entrar al agua si no hay más opción cuando todos corren hacia el lado contrario del problema y además, intervenir ante emergencias sanitarias que nos explotan en la cara, además de concienciar para proteger los ecosistemas a los cuales debemos nuestro oficio.

¿Por qué estamos tan mal vistos los socorristas?

Dejemos ahora de hablar de las películas y vayamos al kit de la cuestión. Esto va a doler, pero tienes que saberlo. En el mundo desarrollado somos un extintor que debe colocarse en el punto A, a tantos metros de distancia del otro, de acuerdo al código de edificación de una vivienda. ¿Te suena algo parecido en una piscina?. Y bueno, en la playa nos regimos bajo las leyes del espectáculo y el turismo. Cualquier gobierno quiere poder decir «hicimos todo lo que pudimos» cuando a ese sueco octogenario le llega su momento con el agua por las rodillas en las playas de su jurisdicción. Si por el contrario alguien se pasa con los daikiris, siempre se podrá decir; «Hay gente muy irresponsable». Esto traducido al lenguaje del socorrista significa que para las leyes y los reglamentos somos tan solo un muro de contención para que los vacíos legales no hagan mucho ruido en las oficinas penales y la prensa pueda rellenar algunos sucesos cuando la actividad política se va de vacaciones en Agosto.

No importamos porqué la breve estacionalidad del Verano es motivo suficiente para no tener que legislar correctamente para, por ejemplo, perseguir las continuas negligencias de las que se aprovechan empresas privadas, que igual gestionan hostelería, que gestionan servicios de salvamento, pagando al por menor a sus empleados, no proporcionando el material de seguridad adecuado y azotando la moral de los profesionales que huyen despavoridos hacia otro pan que les de comer.

Si el personal huye, no hay retención de experiencia. Y si no hay retención de experiencia, esta no se puede transmitir a las generaciones futuras, prohibiendo el desarrollo y evolución de un arte que poco ha progresado técnicamente desde la friolera de los años 80. Si no hay experiencia, la gente morirá más fácil. Pero bueno, «todo ha sido un accidente» «¡Ey! ¡Mira! «Ya tenemos Septiembre a la vuelta de la esquina!»

Que a ti te importe ya ha salvado una vida

Y aunque poca relevancia tiene la silla de un socorrista para la sociedad, al igual que este blog (debería ponerme en serio ya a escribir sobre autoayuda), ahora mismo mientras me lees es posible que más de un ciudadano o ciudadana esté en el trabajo mirando el reloj a ver si puede salir ya a fumarse ese cigarro y comprar un cupón de la lotería, sin apenas acordarse que hace dos años si no llega a ser por ti y tu compañero, se habría hundido mientras hacia snorkel en Mallorca y le sorprendió una corriente de resaca. Bueno, esas anécdotas seguro que han salido en alguna cena de amigos. Pero también hay otras personas, quien sabe donde, que se acuerdan muy, pero que muy bien de ti. Se acuerdan de tu voz, se acuerdan de tu olor y hasta se acuerdan de tu nombre sin que se lo dijeses. Esas personas también viven hoy por ti, no lo olvides.

Entonces, algo tendrá de bueno esto. Quizás sea la droga que más cuela y nos desgracia a una vida de bloqueo profesional con tal de volver un año más a nuestra playa, con nuestra gente.

Ah! sí! ¡Las reglas!

Es que me pongo a escribir y, no paro. Si entiendes que salvar una vida está por encima del ninguneo social que castiga a nuestra profesión, lee esto y aplícalo para ser mejor profesional cada día, y cada temporada. Gracias por leerme y buena mar 😉

1. El socorrista proactivo vive la playa en 360ª

El socorrista proactivo vive la playa en 360ª. Tiene la habilidad de ver donde otros no ven. Es conocedor de todos los perfiles que le rodean y sabe que si algo puede pasar, pasará, tarde el tiempo que tarde, pero pasará. Por eso no se limita a mirar en el presente, vigila mirando el pasado, el presente y el futuro, con los ojos puestos en las zonas primaria, secundaria y terciaria, eliminando el riesgo antes de que aparezca y con la palabra prevención como mantra primordial.

2. El socorrista proactivo conoce sus armas

Le debe el máximo respeto a su material. Se cuida a él mismo y no escatima en seguridad. El material no le lleva a él. Él lleva el material y sabe manejarlo como un samurai le debe respeto a su espada, sin postureos ni pasos en falso

3. El socorrista proactivo siempre sabe que puede aprender más

Por eso es dificil que se quede paralizado en una emergencia. Sabe que la playa que le ignora en tiempos de paz, será la primera en mirarle cuando algo se tuerza. Por eso muestra interés por la atención sanitaria y busca el conocimiento en cualquier posibilidad que le haga ser mejor profesional en el futuro para estar siempre a la altura de las circunstancias.

4. El socorrista proactivo sabe que su seguridad se encuentra en el entrenamiento

Se aleja de tópicos y busca ser útil para la sociedad. Es frío y objetivo. Nunca se detiene, nunca se duerme y nunca da nada por hecho. Es humilde,  escucha y estudia nuevas posibilidades, manteniéndose en forma y actualizado durante toda su carrera profesional

5. El socorrista profesional ama la vida y la protege

Es siempre consciente del mundo que le rodea y de la responsabilidad que se le ha asignado. No juega a ser , simplemente es lo que es y ejecuta cada operación, desde la más pequeña a la más grande, sin ruido y solo haciendo lo necesario, sin hacer de menos, pero sin tampoco extralimitarse de sus funciones

Si te ha gustado, conoce más en vídeo 🙂

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